Nuevas tendencias laborales en torno a la sustentabilidad

La preocupación por lo social y el medio ambiente cambió el panorama laboral. Nuevos puestos de trabajo, proyectos y emprendimientos que salen de la estructura tradicional de trabajo. Cómo son los jóvenes que se lanzan al sueño de un proyecto propio a partir de una preocupación ambiental. Testimonios de los que se arriesgan a modificar su rumbo y con él, el de su entorno.

Paula Martino estudió publicidad y trabajaba en relación de dependencia en una empresa. Con todo lo que implica: el depósito del sueldo a fin de mes, pre-paga, aportes. Pero en 2011 se lanzó a su propio proyecto, Getting Green, desde donde asesora a empresas e individuos a hacer eventos sustentables con la posibilidad de medir la huella de carbono para luego saber cómo compensar el impacto producido.

Matías Ghirimoldi, junto con sus socios en Hoy Trabajo, un portal de empleos, pasó por el mismo camino. Desde sus empleos formales, en 2012, comenzaron a gestar lo que hoy es la página web que conecta empleadores y empleados con el eje puesto en la inclusión social, hasta el momento en el que también dieron el salto final para dedicarse únicamente a su proyecto, que al igual que Paula y Alexis, tiene la base puesta en mejorar el entorno.

La lista de jóvenes emprendedores que desafían los trabajos tradicionales y los modelos de negocios establecidos crece día a día.

Las barreras, dice Martino, fundadora de Getting Green, están del lado financiero: “Invertir en un asesoramiento para hacer medición de huella de carbono en eventos lo ven como un costo y no como una inversión. En Argentina hay una ISO para regular los eventos pero no hay ninguna normativa que obligue a las empresas que sean sustentables al organizar eventos”, afirma Martino.  “Les falta animarse. Organizar un evento teniendo en cuenta factores de sustentabilidad es lo mismo pero contratando otros proveedores”, explica.

Ghirimoldi, por su parte, desde Hoy Trabajo, encontró junto con dos amigos un nicho descuidado por las plataformas de búsqueda de empleo online tradicionales: los empleados no profesionales. A partir de esto, con sus antecedentes como voluntarios y con un perfil de emprendedores sociales, enfocaron su portal con el fin de darles oportunidades laborales a personas sin una capacitación específica. “Teníamos ganas de acercar trabajo. Acercar oportunidades. Los no profesionales dependen del boca en boca. El que no tiene contactos se les hace muy difícil encontrar un puesto”, relata.

Mediante alianzas con distintas ONG apuntan, además, a capacitar de manera gratuita a aquellos sectores de menores recursos con distintos oficios para promover la inserción laboral. Buscarán este año, replicar la idea a otros países y agregar más cursos y capacitaciones gratuitas.

Las opciones para cargar las experiencias laborales, cursos y datos bibliográficos son sencillas, para que aquellos que no cuenten con experiencia en internet puedan hacerlos sin requerir ayuda externa y ya tienen más de 250 mil personas ingresadas a su plataforma. Tanto él como sus compañeros, que también estaban en relación de dependencia, querían aprovechar el amplio acceso de Internet del país para “generar un valor agregado. Cuando empezamos a gestar la idea no vimos una necesidad inmediata de renunciar pero seguimos trabajando para tener un ingreso fijo que nos ayude a darle vida a nuestro proyecto. Una vez inaugurado, nos lanzamos para poder seguir creciendo. Lo fundamental es que somos muy buen equipo”, explica Ghirimoldi.

Con la pata en lo social

Mamagrande está definida como “una empresa social biotecnológica Argentina”, dedicada a crear productos industriales con valor económico. Utilizando biotecnología, transforman efluentes cloacales y de industrias alimenticias en agua limpia, alimento animal o etanol a través de un eje puesto en el trabajo digno e inclusivo.  Es una de las más conocidas, pero no la única. Arbusta,  por ejemplo, es otra de los emprendimientos que nacieron en 2013 con una lógica de mercado que busca resolver problemas sociales. Su caso tiene como finalidad brindar servicios digitales al mundo corporativo y a los gobiernos (ofrecen testeos de calidad de software, transcripción y digitalización de contenidos, y subtitulados y closed captions de video, entre otros). De esta manera, buscan generar oportunidades laborales a personas en situación de vulnerabilidad. En 2014, con solo un año de existencia, lograron crecer en un 300% en personas a quienes brindaron oportunidades de trabajo.

 

Nuevas oportunidades de trabajo

Para Lucas Burgos, gestor ambiental y periodista del diario los Andes de Mendoza, la RS abrió nuevos caminos de trabajo, con oportunidades notables y personas que lo están capitalizando. “Hay un grupo emergente formado por diseñadores y emprendedores que tienen proyectos interesantes. Son ideas que hablan de cambios de paradigma y están trabajando y les está yendo bien”, admite, aunque asume que el foco debe ponerse en educar más al consumidor, para que salgan de los cánones tradiciones de producto-precio y que pueda involucrar estas concepciones. “Aunque estemos en un mundo globalizado, hay aspectos e idiosincrasias locales que tuercen a favor de esos viejos modelos”, remarca.

Burgos, además de ser docente en Educación Ambiental y presidente de la Asociación Ciclistas Urbanos de Mendoza, es creador e impulsor de PRO BICI, un programa de incentivo a la bicicleta como medio de transporte sustentable, desde donde asesora a organismos gubernamentales, promueven el activismo en empresas y colaboran con estudiantes para que ellos mismos puedan hacer sus proyectos y generar trabajo. Fundó también “Día al Trabajo en Bici” (10 de abril), declarado de interés departamental por Godoy Cruz en 2013 y de Interés Provincial en el 2014 por la Cámara de Diputados de Mendoza.

¿Más carreras que puestos laborales?

Casos como los de Getting Green u Hoy Trabajo se dan a lo largo y ancho del país. Pero para Burgos, en la actualidad hay más carreras relacionadas a cuestiones ambientales que puestos de trabajo. “Recién ahora se están involucrando más técnicos en las organizaciones de gobierno, gente que trata de involucrar a las empresas”.

Desde Licenciaturas en Gestión Ambiental, Ingeniería Ambiental, Ciencias del Ambiente, Tecnicaturas en Ecología y Salud Ambiental. Las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Santa Fe lideran en cantidad de carreras relacionadas al tema tanto en universidades públicas como privadas.

Las necesidades del mercado laboral del siglo XXI sin duda cambiaron. La conciencia de comunidad, de trabajo colaborativo y de iniciativas con impacto social positivo genera un abanico de oportunidades antes inexistentes, que se suman a las políticas públicas promovidas por el gobierno.

Universitarios al mando

De acuerdo al Reporte del Ecosistema Emprendedor realizado por la Ciudad de Buenos Aires en 2014, entre los obstáculos para iniciar proyectos se encuentran la falta de financiamiento y los frenos culturales, como el temor al fracaso o la estigmatización del éxito empresarial. Un 48 por ciento de ellos tienen estudios universitarios completos y el rango de edades que más se lanzan a emprender va de los 26 a los 35 años; de ellos el 26 por ciento se financia con la ayuda de amigos o familiares y el 15 por ciento mediante programas del gobierno estatal. Sólo un 6 por ciento recurre a un banco privado para poder sustentar su proyecto.

Desde el Instituto Argentino para el Desarrollo Sustentable (IADS), su director ejecutivo, Matías Arzalluz, afirma que la sustentabilidad es un campo de trabajo “muy fértil”, si bien destaca el crecimiento de iniciativas individuales y no corporativas. “Hay muchas posibilidades. Hay un importante financiamiento internacional para el mercado verde”, remarca Arzalluz, quien además es asesor en la comisión de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Honorable Cámara del Senado.

“Es un sector que va a generar muchas fuentes de trabajo. Se tienen que reemplazar los métodos de producción tradicional. A nivel Latinoamérica estamos bien porque fuimos el primer país en incorporar estos criterios, en 1994. Tuvimos la primera secretaria de Medio Ambiente durante el gobierno de Perón (en referencia a Yolanda Ortiz, la primera secretaria de Recursos Naturales y Ambiente Humano en la década del ´70) cuando aún no se hablaba de esto en el mundo. Fuimos pioneros pero no seguimos profundizando el proceso. Hoy en día, países como Brasil y Costa Rica tuvieron importantes avances”, destaca el director del IADS.

Sin embargo, mantiene un alto grado de optimismo a las generaciones venideras, que crecieron con estos problemas y quienes tienen incorporado, ya sea desde publicidades hasta mismo en los canales infantiles, la necesidad del cuidado al medio ambiente.

“Vamos lento pero vamos”, dice. “Las empresas no llegan a ver las externalidades positivas de producir con patrones de sustentabilidad, pero lo van a tener que hacer. Hay un gran mito de que un producto con mejor impacto ambiental es más caro y la realidad es que no. Si ya hoy empezás a minimizar la generación de residuos, a futuro no lo tenés como costo. La generación de energías con fuentes alternativas va a crear nuevos puestos de trabajo”, afirma Arzalluz.

Del lado empresarial, Lucas Utrera, responsable de RSE de Odebretch da por sentado el aumento de los puestos de trabajo por cuestiones ambientales y sociales: “En nuestro caso en cada obra que arranca en el país, cualquiera sea va de la mano de un equipo de gestión ambiental que incluye personas avocadas a lo que es el cambio climático”, explica.

“Hay un interés y una preocupación. Es algo que los que se postulan preguntan y asumimos un rol activo mediante programas de jóvenes profesionales, que es un semillero, una puerta de entrada. A todos los entrevistados les entregamos nuestro Reporte de Sustentabilidad”, relata Utrera.

 

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